Testimonios del grupo motor

POR UNA….VIDA ACTIVA, EN COMUNIDAD, EN LA NATURALEZA, CON EL ENTORNO

 


img_1968Estoy retirado del trabajo profesional pero no estoy retirado de vivir.

Esta nueva etapa de mi vida me estimula a no bajar los brazos, me invita a ponerme, más que nunca, en la relación conmigo mismo y con los demás, sobre todo con aquellos otros que , como yo, no queremos aceptar como inexorable el relato establecido para los mayores:

“Tranquilos chicos / as, ya habéis hecho todo lo que os tocaba hacer . Ahora ¡a descansar!, dad un paso al lado y dejad a otros que asuman las responsabilidades. Vosotros… viajad a tope, mucho balneario, disfrutad de atender de vez en cuando a los nietos, haced voluntariado (sin molestar) en una ONG y , eso sí, caminad mucho, consumid todo lo que vuestra economía aguante, votad cuando toque y … esperar confiados.”

Lo siento, no me conformo con la receta políticamente correcta. Aunque no sea un rebelde, deseo ser un anciano que vive su vejez lleno de vida. No quiero renunciar a soñar, a tener ilusiones, proyectos y responsabilidades conmigo mismo y con los demás. Aunque mi tiempo futuro pueda ser corto, deseo que esté plagado de sencillos detalles hermosos de vivir.  

José Bartolomé 

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He vivido toda mi vida en Madrid, una gran ciudad y ahora, en esta fase de mi vida, siento la necesidad de reconectarme con la naturaleza, de convivir cada día con la vida que nace y muere alrededor: aire sin contaminar, animales, plantas, montaña, agua, comida saludable al ritmo que la naturaleza marca. También llevo muchos años viviendo en comunidades… de vecinos. Comunidades a las que sólo nos une la copropiedad de un inmueble, el presupuesto anual, las reformas y mejoras en la casa, conversaciones inocuas, brevísimas en el ascensor…

Añoro vivir en una comunidad de personas, compartir cada día conversaciones, esperanzas, ilusiones y tareas y también la taladradora; una vida sencilla y confortable, con sentido. Avanzar en edad, crecer en compañía, conocerme y conocerles como son como personas es el reto y la ilusión que me mueve a querer vivir en Jubilar Tiétar. Sueño nuestro Jubilar como un lugar en el que vivir los muchos años que me dé la vida. 

Carmen García de Andrés


1-13La naturaleza allí es preciosa y confío en que lleguemos a formar una buena comunidad. Mis gustos principales son leer, meditar, escuchar música, pasear, conversar…Especialmente me interesan los temas y prácticas relacionados con el sentido y la trascendencia del ser humano. Soy más bien independiente y dosifico la vida social, pero creo que el Jubilar será una buena oportunidad para compartir y enriquecer esos intereses manteniendo la autonomía con la que me sienta cómodo.

Me atrae la vecindad con la Fundación Tomillo Tiétar y las posibles sinergias con sus actividades y también participar en un modelo de convivencia innovador para cuando somos o nos vamos haciendo mayores. 

Javier Lantero

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Desde hace muchos años tengo una intención muy seria y profunda en mi corazón: poder vivir en comunidad con personas con las que pueda compartir parte del camino, búsquedas, sueños y una mirada abierta y común hacia la vivencia espiritual… Encontrar a Javier Lantero y a los amigos de Jubilar Tiétar me ha dado la esperanza de que ese ideal es posible.

Además, he comprobado en las muchas visitas que he hecho a la finca del Valle del Tiétar que un entorno tan maravilloso aporta a las almas la grandeza de la Naturaleza: Aquella atmósfera con sus olores, con sus sonidos de vida, con sus silencios… inspira protección y envoltura, siempre tan gratas. Seguro estoy que infundirá luz, calor y fuerzas de hermandad a las personas que allí habitemos. Me alegra participar con todos vosotros en este proyecto lleno de sentido. 

Antonio Malagón


fincatomillotietar-189Durante el transcurrir de mi vida, ha habido muchos momentos en que me he dado cuenta que entraba en otra etapa/momento vital, y me he preguntado cómo quería vivirlo, a veces he cambiado pocas cosas y otras, los cambios fueron más importantes. Ahora estoy en uno de estos momentos. Quiero seguir mandando en mi vida, vivir cada instante en que tenga la suerte de estar viva, queriéndome, queriendo lo que me rodea y aportando lo mejor de mi.

Deseo minimizar mis necesidades, consumir lo preciso; pero rodearme de aquello que me hace gozar (sonidos, olores, compañía de seres vivos y de la naturaleza…) Sentir que al mismo tiempo que cuido el entorno, me cuido a mi misma.

Creo que la relación con los otros es uno de los regalos que la vida nos da y deseo vivir con aquellos que están viviendo momentos parecidos a los míos, por edad y trayectoria.

Este proyecto de construir una comunidad en la que nos enriquezcamos con lo que cada uno es, nos cuidemos mutuamente al mismo tiempo que cuidamos nuestro entorno y, por otra parte pongamos en marcha una experiencia que pueda servirles a otros, abrir caminos para vivir la vejez creciendo y dando, en lugar de empequeñeciéndonos y haciéndonos tristes y egoístas. Mirando cada día lo que tenemos y no lo que nos falta.

Carmen Sacristán



Un proyecto de convivencia de esta índole, ubicado en el corazón de la Comarca de La Vera, un valle apacible y silencioso, protegido al norte por la Sierra de Gredos, bañado al sur por el Rio Tiétar que hacen de él un lugar de microclima benévolo y excepcional durante todo el año. Un entorno donde combina la naturaleza y mis semejantes, personas diferentes y únicas cada una de ellas, con una nutrida experiencia de vida enriquecedora, pero afines a mí y alineadas fincatomillotietar-1todas en un mismo ideal de vida: crecer, aprender, compartir, ayudar, respetar,… a todos los niveles: espiritual, social, medioambiental, etc.

Una comunidad viva y activa donde la madurez y experiencia de cada uno conforman en su individualidad un “Mandala” de posibilidades creativas, ya que la finalidad no es envejecer bien, sino cambiar el enfoque de estilo de vida acostumbrado por uno más real, más humano. Mantener el proceso de manifestación de la vida en cada uno de nosotros vivo y dinámico, no dejarse seducir por la pasividad que muchas veces nos susurra la vejez. Seguir caminando en este proceso de llegar a ser personas. En un espacio sencillo pero suficiente, amigable y fácilmente accesible, en contacto con el medioambiente e integrado en el entorno.

Recuperar esa forma de percibir la naturaleza, la amistad, la comunicación sincera, los encuentros fuera del tiempo y la prisa, cualidades más puras dejadas de lado en algún momento de la vida. Redimir la capacidad de sorprenderme a mí misma/o, y a los que junto a mi quiero tener cerca para compartir mis mejores años de vida. Eso por si sólo concuerda con lo que quiero para mí y para los que aprecio como me aprecio. 

Ahmed El Kadri Mohamed


fullsizerenderPara mí un proyecto como el de Jubilares responde a mi anhelo de muchos años. Desde muy joven he sentido “nostalgia” por la realización de un sueño: poder compartir mi vida en un “marco” que posibilitara un mayor intercambio, apoyo, crecimiento … del que habitualmente nos ofrece nuestro entorno social. He de decir que tengo que agradecer a la vida que en cierto modo he podido realizar este sueño porque siempre he encontrado grupos de personas con las que compartir vivencias, proyectos… compañeros de crecimiento en el camino.

Especialmente importante en mi vida han sido las experiencias vividas junto a mis tres hijas alumnas de la Escuela Libre Micael. En todos los momentos de mi vida he sentido como “los otros”, en forma de libros, conversaciones, vivencias compartidas… me han aportado el “material” para ir ampliando perspectiva, cambiando patrones viejos, ganando en definitiva libertad y posibilidad de disfrutar mejor de mis días. Y he aquí que a mis 67 años me encuentro con un momento nuevo. Mi vida se construye no tanto dando respuesta a los requerimientos del exterior ( hijas, trabajo…) como a lo que yo quiera hacer de ella, desde elecciones que han de nacer sobre todo desde dentro de mi. Soy yo quien ha de dar sentido a este nuevo momento desde mi misma, explorar campos en los que no entré antes por falta de tiempo o por otras prioridades. Tanto internos como externos. Y hacerlo con otros “compañeros de viaje” con los que poder compartir experiencias, conocimientos, habilidades… esas pequeñas o grandes sabidurías que hemos extraído como una quintaesencia de lo vivido.

Y vivir por fin en un entorno natural. Disfrutar de esa madre naturaleza en el día a día. Cubrir esa nostalgia de sentir su latido y su abrazo cada mañana. Y también estar abierta y participativa con la vida social del entorno, esos otros seres humanos que buscan modos de mejorar lo que viven, lo que todos vivimos. Siento que esta etapa es un cierre a una experiencia vivida sobre este suelo y que es un momento privilegiado para aprovecharla, quizás más que ninguna otra, porque algo hemos aprendido sobre nosotros mismos y sobre el milagro de la vida… y nuestra posibilidad de crearnos una experiencia diferente. 

Trinidad Del Amo